Budoterapia: el punto de encuentro entre oriente y occidente.

Antonio Ruz Urbano es presidente de la asociación española de Budoterapia Zen y Mindfulness, especialista en hipnosis clínica, miembro colegiado de la Sociedad Internacional de Hipnosis Clínica y la Escuela Oficial de Hipnosis. Experto en planificación estratégica con PNL, formador de formadores por el Instituto Europeo de Formación de Formadores, maestro internacional de artes marciales terapéuticas y educativas, profesor acreditado por la Dirección General de la Policía y la Guardia civil. Colabora con unidades del Ejército de Tierra en la formación de instructores de combate cuerpo a cuerpo. Ha colaborado en el trabajo de fisiología del estrés de combate para la Cátedra Laureado Esteban del Ejército de Tierra. Colabora habitualmente con la Escuela de Salud de la asociación AVEYPA (en el Hospital Universitario La Fe de Valencia) impartiendo cursos, charlas y seminarios sobre meditación, mindfulness y su aplicación para el control del estrés, del dolor y del sueño.


 ENTREVISTA.

Vayamos directos al grano: ¿qué es la Budoterapia?

Podríamos decir que la Budoterapia es un sistema de gestión de los recursos y capacidades del ser humano, que utiliza conceptos y conocimientos empleados por las escuelas de artes marciales tradicionales (Budo) para tratar (terapia) problemas y patologías que el modo de vida actual están haciendo más patentes cada día, como los derivados del estrés, la falta de concentración, de energía, de descanso, de autoestima, o la sensación de que no tenemos ningún tipo de control sobre nuestras vidas. La Budoterapia divide esta gestión de recursos en 5 grandes grupos:

  1. Gestión de la atención y la capacidad para concentrarse.
  2. Gestión del diálogo interno.
  3. Gestión de los miedos y temores.
  4. Gestión de la energía.
  5. Gestión del movimiento.

Verás, todos tenemos en nuestra memoria imágenes o diálogos en los que el alumno se encuentra con su maestro, y en las que éste le repite frases como: “no te dejes vencer por tus temores”, “la concentración es lo más importante”, “no pienses”, “deja tu mente en calma”, “aprende a concentrar la energía”, etc. Tras estas palabras, existe un impresionante bagaje de conocimientos sobre el cuerpo, la mente y las emociones: de cómo entrenarlas y de cómo gestionar sus recursos. Estas formas de entrenamiento del cuerpo, de la mente y de las emociones fueron recopiladas y perfeccionadas a partir de antiguos sistemas filosóficos o religiosos como el budismo, practicados y extendidos por monjes y hombres de conocimiento y puestas a prueba por los antiguos guerreros japoneses.

Para estos guerreros, el entrenamiento de sus capacidades, la gestión de sus temores, el control de sus diálogos internos negativos, el uso correcto de sus movimientos, de su energía y el ser capaces de mantener una mente serena en un entorno absolutamente hostil y peligroso para su supervivencia, eran factores determinantes y de los que a menudo dependía su vida dado que tenían que exponerla y defenderla en continuos combates a muerte y en cruentas batallas. Pues bien, si a esos métodos de entrenamiento de gestión de recursos de la mente, el cuerpo y las emociones, les quitamos el componente bélico, el histórico y el contexto cultural y religioso, lo que queda al descubierto son unas habilidades y competencias en la gestión de los propios recursos, perfectamente extrapolables al contexto actual y altamente eficaces para tratar muchos de los problemas generados por la forma de vida de nuestra sociedad actual. Lo podríamos resumir diciendo que la Budoterapia observa el modo en que los antiguos guerreros orientales preparaban su cuerpo, su mente y sus emociones para enfrentarse a situaciones límites, aprender cómo éstos gestionaban sus capacidades, las aplicaban y utilizaban para afrontar con éxito problemas de hoy en día.

 

¿Ya hemos visto los beneficios que obtenían los antiguos guerreros con éstas prácticas, pero qué beneficios obtenían los monjes de aquella época con la meditación?

Los monjes buscaban el conocimiento más elevado del ser humano, desde el convencimiento de que ese conocimiento les haría ser conscientes de su esencia divina. Pero en la búsqueda de ese conocimiento más elevado o Satori, descubrieron y experimentaron que hay una serie de pasos previos como: la consecución de la calma, la serenidad, el autocontrol y la percepción objetiva; de cómo, las sensaciones, los pensamientos y las emociones afectan y perturban esa serenidad y esa calma. Sobre estos descubrimientos desarrollaron métodos de control para esas sensaciones, pensamientos y emociones, porque entendían que controlarlos es el paso previo e imprescindible para alcanzar su objetivo espiritual más elevado. La puesta en práctica de estos métodos les proporcionaba una vida serena y plena.

FUJ¿Por qué nace la Budoterapia? ¿Qué necesidades pretende cubrir en el ser humano?

La Budoterapia surge a partir de mi propia experiencia. Cuando tenía unos 14- 15 años sufrí una depresión que no fue detectada, ni diagnosticada, ni por supuesto tratada, ni en el ámbito familiar ni en el escolar, ni varios de los médicos a los que mis padres me llevaron intentando saber que me pasaba para poder ayudarme. Esa depresión me hizo comprender, de forma traumática, el poder que la mente tiene sobre el cuerpo. En ese tiempo aprendí que incluso el cuerpo más joven y sano puede verse incapacitado para algo tan sencillo como levantarse de la cama, y cómo puede impedirnos relacionarnos con los demás y con el entorno. En ese momento de mi vida experimenté la parte negativa de la mente con toda su intensidad y me enseñó algo que comprendí muchos años después: que lo más importante para poder relacionarnos con los demás (y la vida es relación con los demás y con el entorno) no es posible de un modo sano y fluido hasta que aprendemos a relacionarnos con nosotros mismos.

Pero esa relación no se puede dar hasta que no nos conocemos y nos aceptamos, hasta que descubrimos y aprendemos lo que nos emociona y lo que nos impulsa o nos bloquea y nos detiene. Entonces aprendí a conocer y valorar todo eso a través del estudio de las artes marciales y la filosofía oriental. Después de cerca de 40 años de práctica y estudio, descubrí que parte de esas artes y filosofías fueron las que me ayudaron. El deseo de compartir esas experiencias para poder ayudar a otras personas, es lo que me dio el impulso necesario para estructurar el sistema Budoterapia. Lo que la Budoterapia básicamente pretende aportar es un método para el reconocimiento y adecuada gestión de nuestros recursos que promueve los cambios necesarios para relacionarnos con nosotros mismo en paz y equilibrio, como base para poder relacionarnos con los demás y con el entorno de forma equilibrada y en calma.

 

¿Por qué la sociedad actual reclama formas de terapia que ya existían hace tantos años?

En realidad, en la antigüedad estos sistemas no eran utilizados como tratamientos o terapias, sino que eran simplemente una forma de afrontar peligros y sobrevivir a ellos, o como formas de búsqueda del significado de la propia existencia. Eran en realidad, y nunca mejor dicho, una forma de vivir.

Actualmente, vivimos en una sociedad en la que el progreso y los avances tecnológicos avanzan muchísimo más rápido que la capacidad de adaptación de nuestro organismo, incluido nuestro cerebro. Esto genera un desfase entre desarrollo y capacidad de adaptación; y fruto de ese desfase nacen y proliferan problemas y patologías nuevas que están mermando a la sociedad como los derivados del estrés, del déficit de atención, o de la falta de sueño y de descanso.

Los orientales llevan 2500 años mirando hacia dentro, observándose, conociéndose, y esa sabiduría es la que ahora trasladamos a la vida actual. Es ahora cuando es más necesario que nunca, por el modo de vida frenético que llevamos, cuando más necesitamos aprender a encontrar un momento de paz y calma para la auto observación y el aprendizaje sobre cómo funcionamos y en qué manera nos afecta el entorno

 

¿Acaso el ser humano no ha cambiado en nada?

A mi entender, el ser humano se encuentra en un proceso de adaptación a la forma de vida actual. Me explico: el ser humano ha llegado a ser lo que es hoy en día porque fue dotado por la naturaleza de mecanismos de supervivencia, mecanismos de adaptación y mecanismos de evolución o crecimiento. Pero la sociedad y el modo de vida actual pone al ser humano en situaciones, en demasiadas situaciones diría yo, en que se disparan los mecanismos de supervivencia (la tan conocida reacción lucha/huye), sin que con estos mecanismos puedan resolver la situación que lo desencadena. Por ejemplo, situaciones como afrontar un despido, enfrentarse a un examen o a una entrevista de trabajo, a menudo disparan nuestro sistema natural de alarma y preparan nuestro cuerpo para la lucha o la huida, distribuyendo los recursos hacia los músculos y las extremidades, aunque estas situaciones no pueden resolverse en la forma en que nuestro cuerpo y nuestra mente nos preparan para hacerles frente.

Eso es lo que ha cambiado, los estímulos desencadenantes que hacen que se dispare nuestra reacción de supervivencia, pero el mecanismo de supervivencia no ha cambiado en absoluto. En la antigüedad, la capacidad de gestión de esos mecanismos era lo que los mantenía con vida. Hoy la capacidad de gestión de esos mismos mecanismos es lo que nos permiten adaptarnos a un entorno cambiante y nos permite otro tipo de “supervivencia” como la supervivencia laboral, o la supervivencia social, y poder hacer frente a las hostilidades en el mundo laboral, social, académico etc.

Musashi_ts_pic¿Cómo se integra la Budoterapia con los avances científicos de nuestro siglo?

Pienso que estamos viviendo una época especial y maravillosa para el progreso en el conocimiento del ser humano; una época en la que la ciencia, la medicina y la tecnología apuntan al humanismo, intentando conocer cada vez más y en mayor profundidad al propio ser humano. La ciencia con su afán de conocimiento busca en el interior de la máquina más perfecta que hasta ahora conocemos: el ser humano, y en especial, en su cerebro. Como dice el prestigioso neurocientífico Facundo Manes: “el cerebro es esa máquina tan perfecta que tiende a conocerse y a entenderse a sí misma”. Este cambio de paradigma es lo que está haciendo crecer métodos como el Mindfulness o la Budoterapia, porque para ellos el ser humano y su estudio a través de la observación son su principal objetivo.

Tecnología como la resonancia funcional magnética (FRMI) ha sido como abrir una ventana al interior de nuestra mente por la que podemos observar los cambios que en ésta se producen ante determinadas actividades. Tener esta visión de lo que ocurre en nuestro interior en tiempo real es lo que ha permitido observar y estudiar prácticas tales como la meditación, y descubrir los beneficios que nos aporta por la forma en que moldea nuestro cerebro y por los efectos que las distintas prácticas contemplativas tienen de beneficioso en nuestras vidas. La tecnología de hoy nos permite ver, comprobar y justificar los beneficios que dichas prácticas aportan a nuestra salud y nuestro equilibrio

 

¿Qué papel juega la Atención en Budoterapia?

La atención es contemplada en la Budoterapia como la antesala de la consciencia, de la memoria y del aprendizaje, y por tanto juega un papel fundamental. Hoy en día vemos cómo aumenta alarmantemente el número de niños jóvenes diagnosticados del trastorno por déficit de atención (TDAH), y por supuesto, existen muchos casos en los que está bien diagnosticado y requiere incluso de tratamiento farmacológico para su mejoría, pero al mismo tiempo también observamos un hecho importante en cuanto a la educación y a la conducta de nuestros jóvenes.

Si observamos cómo juegan los niños actuales veremos que juegan con ordenadores, teléfonos móviles o consolas de última generación al tiempo que dividen su atención sobre los infinitos estímulos que en la pantalla aparecen intentando controlarlos todos a la vez, porque no controlar alguno de ellos significa perder la partida o ser eliminados.

Hace ya unos cuantos años, cuando yo era joven, los niños jugábamos a juegos como los dardos, los bolos, el billar, el futbolín, incluso si me apuras y aun a riesgo de parecer más viejo de lo que soy, esos juegos en que pintábamos en la calle una carretera y con una chapa la hacíamos avanzar con impulsos del dedo sin que se saliera de la carretera de tiza. Si observamos todo lo que esto juegos tienen en común, es que es necesario concentrarse y enfocar toda nuestra atención en algún objeto como la chapa, el dardo o la bola, es decir: nos entrenábamos, aun sin ser conscientes de ello, en la concentración y en el enfoque de nuestra atención sobre un objeto.

Observando la forma en que jugamos (y no olvidemos que el juego es el mecanismo con que la naturaleza nos doto para aprender de la forma más rápida y efectiva) entenderemos que es normal que aumenten los casos de dispersión y de déficit de atención en los jóvenes actuales, puesto que se están entrenando constantemente en la dispersión de sus recursos atencionales. Si a eso le unimos que ni la familia, ni la sociedad, ni el sistema educativo les dedica el tiempo suficiente a entrenarlos en mejorar su capacidad de concentración y en el enfoque voluntario de la atención, el aumento del trastorno por déficit de atención está servido.

Desde la Budoterapia, pensamos que si alguien no se toma la molestia, el tiempo y la paciencia suficientes para enseñarnos que tenemos un grado de dominio sobre nuestra capacidad de gestionar nuestra atención, pronto tendremos un mundo en que todos necesitaremos medicación para controlarnos o seremos víctimas de ese déficit de atención creciente. Es por eso que Budoterapia hace y dedica una atención especial al conocimiento, estudio y entrenamiento de la atención consciente.

 

¿Qué tipos de tratamiento podemos encontrar dentro de la Budoterapia?

Dentro de la Budoterapia podemos diferenciar dos bloques de tratamientos, aunque ambos persiguen un objetivo común: establecer la conexión entre el cuerpo y la mente; y la búsqueda de un equilibrio dinámico entre lo que pensamos, lo que sentimos y cómo actuamos.

Un bloque de tratamientos inicia la búsqueda de esa conexión y ese equilibrio trabajando desde el cuerpo hasta la mente utilizando técnicas corporales basadas en el masaje japonés shiatsu, y en el control del movimiento del cuerpo y la energía (tai ki sin). Y otro bloque lo componen tratamientos que actúan desde la mente hacia el cuerpo como son la relajación terapéutica, las sesiones de meditación mindfulness o las de coaching (MON-DO), basado en el tradicional intercambio de preguntas y respuestas de la filosofía Zen.

 

¿Quisieras añadir algo más?

Sí, mostrar mi enorme agradecimiento por vuestro tiempo, por vuestra atención y mi deseo de que hayáis encontrado aunque sólo sea “algo” que haya merecido ese tiempo y esa atención. Muchas gracias.

Escrito por Jorge Perpiñá González

Jorge Perpiñá González

.- Psicólogo General Sanitario en Consulta Privada (Valencia).
.- Máster Universitario en Psicología General Sanitaria por la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia.
.- En formación como Terapeuta Gestalt en el ITG Valencia.
.- Máster Sanitario de Práctica Clínica (Modalidad Intensificación Práctica), organizado y dirigido por la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC), la European Society of Psychology (ESP) y acreditado por la European Foundation of Psychology (EFP).

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