Avaricia

Vivimos en una sociedad consumista que nos incita al pecado de la AVARICIA constantemente, vivimos bajo el dominio del consumismo extremo, un consumir que no nos sacia, sino todo lo contrario, contra más tenemos, más vacíos nos sentimos y más intentamos llenar ese vacío consumiendo, como un pez que se muerde la cola, como si de una adicción se tratara.

La avaricia (en latín, avaritia) es, al igual que la lujuria y la gula, un pecado de exceso. Originariamente se aplica sólo a la adquisición de riquezas. En la actualidad se puede aplicar tanto a la riqueza como a cualquier otra cosa que nos podamos imaginar. Lo material ha adquirido una importancia tal para las personas que nos definimos por nuestras posesiones.diogenes

En la ficción se representa al avaro como un personaje adinerado y codicioso que vive en la miseria con el fin de ahorrar y tener más dinero. Existen personajes famosos como Scrooge de Dickens o Harpagon de Moliere, que representan este estereotipo de la avaricia.

En psicología ésta seria la definición del conocido Síndrome de Diógenes, que sufren aquellas personas que creyendo encontrarse en una situación de extrema pobreza comienzan a ahorrar el máximo posible, llegando a acumular dinero y objetos, llegando al extremo de encontrarse en situaciones insalubres.

Por otro lado existe la figura del avaro capitalista, que suelen ser hombres de negocios, normalmente empresarios o prestamistas, que poseen grandes riquezas pero no se preocupan por la suerte de los pobres. La diferencia es que, al contrario que el avaro miserable, el capbanqueroitalista sí gasta el dinero y es retratado típicamente llevando una vida decadente. En la actualidad conocemos cada día casos de este tipo de avaro, que se relaciona cada vez más con personajes del mundo de la política.

El resto de personas que no somos calificados de avaros, también los somos, pues nos comportamos de la misma manera a otra escala. Se podría decir que padecemos un síndrome aceptado socialmente, pues todo el mundo tiene un exceso de objetos, deseamos poseer más y no renunciamos a lo que tenemos en bien de otros que carecen. Tenemos dependencia de objetos que en realidad no necesitamos. Últimamente incluso se han catalogado nuevas patologías que tienen relación con la dependencia hacia los teléfonos móviles.

Allá donde miremos podemos ver la cara de la señora avaricia. La avaricia está en todos nosotros, en una sociedad de excesos y de apego a todo lo que sea material.

Podríamos vaticinar que el origen de este apego a lo material lo encontramos en el miedo a la muerte. A consecuencia de la falta de una religión que nos dé respuestas sobre qué será de nosotros al morir, y, ante esta incertidumbre y la falta de respuestas de la ciencia, nos sentimos más vivos si estamos rodeados de objetos materiales y tangibles, y ese apego lo buscamos por miedo a ser efímeros, por miedo a desaparecer y que nuestro cuerpo material desaparezca con nosotros.

Aprender a desapegarnos de los objetos será el primer paso para crecer como personas, para ser más felices necesitando menos, pues las necesidades materiales nos restan libertad y nos hacen sentir incompletos.

La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.
Epicteto de Frigia

Escrito por Rosa Domingo

Rosa Domingo

Psicóloga clínica
Licenciada en psicología y psicopedagogía
Máster en psicología clínica cognitivo-conductual

Un comentario de “Avaricia

  1. Excelente articulo. Me gusto la relacion que se establecio entre el pecado capital señalado por la iglesia y el trastorno del comportamiento señalado por la psicologia

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