Arteterapia y autobiografía, otra mirada al pasado que nos ha traído al presente.

Una imagen vale más que mil palabras.
Y en parte gracias a esta creencia llenamos álbumes, ahora en tarjetas de memoria, de fotos e imágenes de nuestra vida, nuestro entorno y lo que queremos ver. Son las imágenes que elegimos para describir nuestra realidad, más ahora que la cámara no está al servicio del fotógrafo sino del usuario del móvil o la tablet.
Podemos modificar a nuestro antojo el álbum, retocamos la realidad con la posibilidad de hacernos una imagen pública aceptable en base a nuestro criterio y al del público.

Ahora, más que nunca, podemos retocar y transformar nuestra realidad, virtual, para responder a nuestro deseo, y con la misma velocidad que se hace la foto nosotros decidimos si es adecuada o no para representarnos, ¿pero es real? La respuesta más íntima a esta pregunta la tiene la persona que ha creado, y es que, a pesar de que los observadores puedan hacer interpretaciones, conjeturas o juicios sobre el ajuste o no de la imagen al modelo real, lo que verdaderamente es trascendente es la respuesta del creador o creadora.

Bajo esta misma posibilidad creativa y re-creadora trabajamos la autobiografía desde el arteterapia. Ofrecemos a la persona la posibilidad de conectar, desde el presente, con los asuntos inconclusos, dolorosos, o trascendentales para expresar lo que quedó sin decir, acogerlo y trasformarlo. Y así poderlo afrontar de un modo más consciente, con las herramientas que ahora, en la distancia y seguridad de un contexto terapéutico, encontramos. La presencia de un profesional que sustente y apoye esta nueva integración de la historia vivida es fundamental: la relación que se genera entre el cliente, el arteterapeuta y la obra facilita a la persona ir encontrando sus propios medios para avanzar.

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El ajuste entre nuestra autopercepción y lo que mostramos habla sobre nuestros sentimientos, nuestra forma de vivir…. es un reflejo de la forma en que nos relacionamos, y es origen también de dolor y sufrimiento cuando ya no nos vale el esquema obsoleto, o la imagen desgastada y artificial. Este dolor puede ser motivo suficiente para buscar acompañamiento y re-conocer esta imagen que hemos creado, este álbum de fotos que puede seguir transformándose. Es una ocasión para buscar en nuestro interior otras imágenes, fotos, y grabaciones reales, presentes y alternativas que nos permitan ampliar nuestra conciencia y superar las limitaciones que nos van surgiendo, o al menos conocerlas y aceptarlas.

Al tratar de explorar esta imagen llegaremos en algún momento a la esencia, al niño o niña interna que fuimos y albergamos en nuestro interior, sin etiquetas ni proyecciones de nuestros familiares y progenitores, lleno de oportunidades para caminar y vivir. Es una buena oportunidad para comenzar a integrar nuestra propia historia teniendo en cuenta la vivencia de esta parte tan poderosa, y para hacerlo tenemos el juego, la expresión, la risa, el cuerpo, la mirada, esas recursos naturales de comunicación.

En arteterapia nos aliamos con esta parte sana y facilitamos la expresión, el diálogo con lo inconsciente, lo que no podemos verbalizar, lo que no dijimos, lo que ocultamos, desde la exteriorización a través de lenguajes que no estén limitados por la urgencia de complacer o mantener estructuras que cada día se ven más gastadas y endebles.

Tomando este camino podemos acercarnos al origen de nuestra forma de responder, al contenido emocional que queda tras cada una de esas imágenes estáticas, al imaginario que creamos alrededor de cada una de ellas para sostenerlas. Y así, mirándolo, podemos representarlo de nuevo, con otra mirada, con una compañía que nos sostenga y pueda escuchar eso que se está expresando, y elegir con más conciencia el camino que queremos transitar y cómo hacerlo.

Nuestro álbum de fotos puede convertirse en una oportunidad para volver a visitar nuestro interior y, a través de nuestro poder creativo, transformar y seguir creando nuestra realidad mediante la pintura, el modelado, la voz, la dramatización… En definitiva, cualquier lenguaje que nos permita, ni más ni menos, ser, de forma espontánea y segura.

Escrito por María Sanz Arteterapia Hephaisto

María Sanz Arteterapia Hephaisto

Mi trayectoria profesional nace en el campo de la educación social, trabajando en proyectos que tienen como objetivo el acompañamiento a personas en situaciones difíciles, principalmente pertenecientes a colectivos excluidos.
Con el paso de los años apuesto por hacer este acompañamiento terapéutico a cualquier persona, sin etiquetar ni juzgar, desde la creencia de que todos poseemos las capacidades para cambiar y mejorar nuestra forma de desenvolvernos, sólo necesitamos encontrar el espacio, el tiempo y la compañía adecuada para ello.
Estoy formada en Educación Social, Orientación Laboral, Adicciones, Mediación y soy alumna de la Escuela Hephaisto, Arteterapia Integración Creadora.

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