Amigos, ¿cómo los elegimos?

Los grupos son conjuntos de personas con unas características marcadas y que responden a elementos en común. Merton, psicólogo social, distinguió entre grupos de pertenencia y grupos de referencia.

Los grupos de pertenencia son aquellos que se constituyen por lazos familiares o circunstancias vitales, por lo que la pertenencia a este grupo no es voluntaria. El sexo, la etnia, la nacionalidad e incluso la edad pueden ser causa de su inclusión al grupo.

Los grupos de referencia son aquellos que el sujeto elige por sí mismo. Su elección se debe a convicciones políticas, religiosas, creencias firmes o ideologías por las que el sujeto siente atracción.

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En realidad es difícil concretar porque se forman los grupos, cuál es la causa fundamental que nos empuja a sentirnos unidos a un conjunto de gente determinada. ¿Nuestros amigos, lo son por qué nosotros los elegimos? O ¿por qué, simplemente, las circunstancias los cruzaron en nuestro camino?

Shaw (1980) resumió algunas de las hipótesis acerca del porqué las personas se unen y forman grupos.

  1. Egoísmo: Las personas buscan la unión con otras personas para satisfacer necesidades individuales.
  2. La proximidad: El contacto repetido con otras personas, nos hace valorarlas como familiares y unirlas a nuestra red de amistades.
  3. La atracción: Sentir atracción física, intelectual o semejanza de actitudes hacia una persona o un grupo de personas puede originar la adhesión a un grupo.
  4. La acción: Un sujeto se unirá a un grupo con el que comparta actividades que le gusten y le hagan sentir realizado.
  5. Necesidad de afiliación: Necesidad de pertenecer a una entidad y mantener relaciones interpersonales.

La formación de un grupo puede deberse a diferentes motivos, como hemos visto, pero también, suelen pasar por diferentes estadios que definen y organizan nuestra entidad colectiva. Worchel y colaboradores proponen 6 estadios que definen la formación de un grupo y su desarrollo.

1.º Estadio: periodo de descontento: Los sujetos se sienten incómodos en el grupo, suelen haber discusiones entre los miembros y algunos de ellos deciden dejar el grupo.

2.º Estadio: Suceso precipitante: Ocurre un hecho esclarecedor por lo que el grupo se bifurca, algunos permanecen en el grupo y otros lo abandonan para formar uno o unirse a otros.

3.º Estadio: Identificación con el grupo: Se forma un grupo nuevo con características propias, se sientan las nomas grupales y se reivindican las ideas del grupo, llegando incluso a enemistades con miembros de otros grupos.

4.º Estadio: Productividad grupal: El grupo lleva a cabo actividades con las que conseguir sus objetivos. En ocasiones puntuales, pueden buscar la colaboración de grupos afines, si esto les ayuda en su proyecto.

5.º Estadio: Individualización: algunos individuos valoran más sus retos personales que los del grupo, lo que fragmenta el grupo y aparecen subgrupos.

6.º Estadio: Declive grupal: Aparecen desconfianzas entre los miembros del grupo y se valora la posibilidad de marchar del grupo y emprender un nuevo proyecto con otras agrupaciones.

Supongo que a todos nos ha pasado algo parecido, empezamos a salir con un grupo de gente determinado, con el que acumulamos buenos momentos, pero evolucionamos y vemos que esta gente ya no nos aporta lo mismo e intentamos descubrirnos a nosotros mismo con gente diferente. En ocasiones, el cambio de grupo, pude ocurrir de forma natural, sin disputas, nos marchamos sin decir adiós y sin que la otra parte se quede esperándolo. En otras, la presión es tan fuerte que las discusiones diarias ocasionan la fragmentación.

Curiosamente, en este segundo intento, buscamos a gente que nos complemente de otra forma, que nos acepte y nos involucre en sus rutinas dejándonos ser parte de su vida. La elección del segundo grupo la hacemos más racionalmente, valorando más los pequeños detalles. La calidad de la amistad depende de lo que la cuidemos, es importante, no dejar a la imaginación volar, y demostrar con hechos, aquello que sentimos.

Los malentendidos son parte de todas las relaciones pero dialogando se llega a entender el punto de vista de los demás. Respetar el espacio de los demás y dar nuestra opinión franca acerca de la situación que se nos plantea son las dos condiciones para no dilapidar nuestra amistad.

Personalmente, creo que la amistad llegue como llegue es un punto clave en nuestra vida. Nos aporta vitalidad, nos sirve de sostén y nos empuja a ser mejores. Nuestra calidad de vida, sea a la edad que sea, mejora cuando contamos con un conjunto de gente que nos la facilita y nos permite expresarnos tal y como somos. Las penas son menos penas si se comparten y las alegrías se multiplican cuando alguien que queremos es el protagonista.

No pararemos a dormir, bailaras mi rubia para mí. Hoy has vuelto a salvarme la vida y tú sin enterarte.  Zahara.

 

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

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