Amaxofobia o el miedo a conducir

¿Desde cuando la padeces?

“Haciendo memoria creo que empecé a notar cosas raras sobre el mes de mayo 2014. Pero no era consciente de lo que me pasaba. Pensaba que era por un mal día, mi estado, mi humor. Ponía música y conducía feliz. Pero eso ya no funcionaba.”

¿En qué momento del acto de conducir sientes un miedo excesivo o fobia?

Foto1“Me monto en el coche y voy normal. Cuando entro en la autopista y estoy a mitad de un tramo donde no hay ninguna salida que pueda tomar por si me agobio, es cuando me empiezan a sudar las manos. Luego siento calor por todo el cuerpo, se aceleran mis pulsaciones y siento angustia desde el estómago hasta el cuello. También me pasa cuando hay mucho tráfico y estoy en caravana. Pero únicamente si voy sola.”

¿Puedes pensar en una posible causa?

“Yo no entiendo lo que me pasa ni porqué. Antes me encantaba conducir, era algo divertido, me hacía sentir libre, feliz, porque me evadía de la realidad, me hacía no pensar. Ponía música según mi estado: alegre, triste, romántica, relax…y era mi momento “out”. Incluso si tenía un mal día cogía el coche y me iba a “patrullar”, me daba unas vueltas y a veces acababa en la playa viendo la puesta de sol disfrutando del momento, de mi momento! Y volvía con otro humor, relajada y con las pilas cargadas. Esto siempre a solas…disfrutando de la soledad. Pero pensando en esos meses atrás, ahora que llevo cinco o seis meses sin conducir, estaba en un momento en el que el trabajo me iba mal. Cada día más presión, más estrés, más horas, menos tiempo para mi. Me exigían más de lo que podía dar y aún así me dejaba la piel, lo daba todo y nunca era suficiente. Yo hacía ver que no pasaba nada, siempre fingiendo tener buen humor, siempre amable y por supuesto nunca me faltaba la sonrisa. Pero todo me cargaba. Sin embargo, hacía ver que nada ni nadie me afectaba. No me daba cuenta de lo que estaba tragando.
El ambiente laboral tampoco era bueno. Las mujeres podemos ser muy malas por envidia y yo no sé porque, pero siempre me han dicho que soy de esas personas que la despiertan.
Luego salía del trabajo agotada, mentalmente achicharrada y las cosas no eran mejor.
Venía mi pareja a buscarme y yo me desahogaba con él (quizás demasiado) pero lo necesitaba. Y la realidad es que mi relación sentimental iba mal. Salir del trabajo y llegar a casa con más problemas me cargaba aún más. Cada día dormía menos y me sentía peor conmigo misma…cansada, agotada, triste, estresada… Pero nunca decía nada, todo me estaba consumiendo y los demás seguían viendo a una mujer alegre, divertida y aparentemente feliz.

Ese día a día de estrés, ese desgaste emocional … me sentía mal conmigo misma por no saber llevar y controlar mis miedos y no saber hacer que no me afectara. Empecé a sentirme cada vez más deprimida . No sé si todo esto pudo ser una posible causa.”

¿Qué sientes que te impide hacer de tu día a día el miedo a conducir?

“ Todo !     SENTIRME LIBRE ! “

Acabáis de leer las respuestas literales a mis preguntas por parte de una persona que sufre miedo o fobia específica a conducir (amaxofobia).

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Como fobia, podemos decir que la persona sufre un miedo injustificado ante situaciones u objetos que no son peligrosos en si mismos y que no producen miedo en las demás personas. En este caso, sería el resultado de un proceso en el cual la persona percibe el tráfico cómo una amenaza y se siente incapaz de afrontar con normalidad el reto de conducir. Etimológicamente, la palabra “amaxofobia” proviene del griego αμαχος (‘amaxos’ «carro») y φοβία (‘fobia’ «temor»).

Como datos relevantes, y según un estudio realizado por Attitudes y la UAB (2010), en España, más de la mitad de los conductores (54%) sufren ansiedad en algún grado cuando se ponen al volante de un vehículo, y de éstos el 22% padecen un grado considerable de ansiedad, de los cuales:

  • el 18% sienten un nivel considerable de ansiedad
  • el 4% tienen mucha ansiedad y muestran síntomas de amaxofobia, pudiendo llegar a sufrir ataques de pánico.

Este 22% de conductores son a los que potencialmente les puede afectar a su forma de conducir y sus costumbres o necesidades relacionadas con la conducción.

En cuanto a género, el exceso de ansiedad al conducir afecta más a las mujeres (1 de cada 4) que a los hombres (1 de cada 5). Ahora bien, pienso que debemos tener en cuenta que realmente en nuestra sociedad se acepta más que una mujer pueda mostrar ansiedad ante la conducción que un hombre, por lo que podría ser que un porcentaje de los conductores varones expresen que sufren menos ansiedad de la que realmente sienten.

Hay que tener en cuenta que en su presencia más leve no impide el conducir pero si que afecta a las capacidades de entera predisposición y atención al volante. Por lo tanto, puede estar influyendo negativamente en la seguridad durante la conducción.

Incluso, como fobia específica, sus miedos irracionales asociados pueden aparecer al pensar que hay que enfrentarse a la situación de ponerse al volante. También puede darse el caso que su sintomatología ya aparezca con anterioridad a obtener el permiso de conducción, lo que puede provocar en la persona que se sienta bloqueada ante la toma de decisión de “apuntarse” para obtener el carnet, o que ante los exámenes correspondientes, sus sensaciones y pensamientos negativos le produzcan no poderlos afrontar satisfactoriamente.

“El que teme sufrir, ya sufre el temor”   (Proverbio Chino)

Asimismo, la amaxofobia puede presentarse en circunstancias concretas, como únicamente cuando se circula por la autopista, por la ciudad con tráfico, cuando se llevan otros vehículos detrás, etc.

Sus principales causas genéricas, más allá de una posible predisposición genética y/o psicológica (que estará influenciada por la educación, los acontecimientos de la vida y los modelos sociales y culturales del entorno) son:

  • Personas que estén padeciendo un estrés post traumático, normalmente asociado a un accidente de tráfico previo.
  • Personas con problemas de ansiedad generalizada.
  • Personas que por sus circunstancias actuales de vida estén pasando un periodo con excesivo estrés o ansiedad (presión en el trabajo, divorcio o separación, defunciones, etc.)

Y por último, sobre su tratamiento o intervención, de entrada hay que tener presente que si a la persona le resulta fácil evitar el conducir, probablemente no busque ayuda, pero si le está interfiriendo notablemente ya sea en su ámbito profesional como personal, es necesario buscar un tratamiento para que no se vayan fortaleciendo sus posibles factores de mantenimiento o aparezcan otros que acaben generando un cada vez más poderoso círculo vicioso de pensamiento irracional – conducta indeseada o desadaptativa.navegadores-tecnologia-14

Hasta la fecha, los resultados muestran que la amaxofobia responde adecuadamente a la terapia cognitivo-conductual, la cual genéricamente está basada en intervenir sobre los posibles pensamientos negativos o desadaptativos que pueda tener la persona relacionados con la conducción y sobre sus posibles conductas de evitación.

Es importante que la persona, mediante la psicoeducación, se familiarice y aprenda acerca de la amaxofobia, así como sobre los factores determinantes o que puedan haber causado la aparición de la fobia y sus factores de mantenimiento o que la refuerzan.

Posteriormente es aconsejable desarrollar estrategias de afrontamiento, como el entrenamiento en relajación, la detección de los pensamientos negativos o “catastróficos”, y la generación de pensamientos positivos relacionados con la conducción que vayan paliando los pensamientos indeseados que pueda tener la persona.

Finalmente, una vez que se considere que la persona ya dispone de las herramientas necesarias, se la puede ir exponiendo a la situación fóbica o que genera ansiedad poco a poco, conjuntamente con la relajación y empezando imaginándose o visualizando las acciones o conductas que realiza para, durante y después de conducir. Una vez la persona ya viva la experiencia en imaginación sin presentar ansiedad alguna, se puede proceder a la exposición en vivo (conducir de verdad). Para ello, cada vez se están empleando más las nuevas tecnologías en forma de realidad virtual. Lógicamente, el tratamiento deberá de ser lo más personalizado posible y adecuado para cada caso, y teniendo presente la posible presencia de otros trastornos asociados (ansiedad, depresión,etc).

“No hay nada malo ni bueno en sí mismo, es nuestro pensamiento quien lo transforma”   (Hamlet)

Muchas gracias,
xavi martí

Bibliografia:

Castro, J. F., & Diéguez, E. D. (2010). La ansiedad y su influencia en los conductores españoles. Attitudes, con la colaboración de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Escrito por xavi martí

xavi martí

Psicólogo, Kinesiólogo educativo y Coach personal

Psicólogo colegiado, con orientación cognitivo-conductual, humanista, constructivista y mindfulness.
Asesor técnico en Kinesiología Psicoenergética, Instructor autorizado de Brain Gym® (Kinesiología Educativa).
Coach certificado por Essential Institute (alineado con los criterios de certificación de la ICF).
Curso CP-1 en BioNeuroEmoción (Biodescodificación), por el Instituto Español de BioNeuroEmoción (ieBNE).

Y sobre todo, padre de familia !!!

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