A mí lo que me gusta…

no-si¿Cómo evaluamos nuestro desempeño sexual? ¿Existe un manual para ser el amante perfecto? ¿Somos conscientes de lo buenos/malos que somos o nos valoramos erróneamente? Hay muchas preguntas que nos planteamos sobre si realmente somos buenos en la cama y solo hay un respuesta que puede corroborar nuestra percepción sobre si hemos cumplido las expectativas o hemos rozado la mediocridad: la que nos da nuestra pareja sexual.

A pesar de que nuestra actual sociedad ha avanzado notablemente en la liberación sexual, seguimos destacando el sexo como uno de los temas tabú del que menos abiertamente se habla entre los miembros de una pareja. Se hacen bromas, se habla de problemas sexuales y se regodea sobre lo bien que lo hemos hecho; se trata superficialmente el sexo como algo que sabemos que pasa entre nosotros y quizá sobre las ganas que se tiene de hacerlo pero muy a menudo nos solemos conformar con el hecho de que se produzca y, si sale mal, evitamos hablar de la posibilidad de mejora con nuestra pareja ya que tenemos miedo de ofender, de hacer pensar que infravaloramos su desempeño o que lo estamos comparando con parejas anteriores.

hablar antesEl sexo, igual que cualquier otra actividad física practicada en equipo, requiere entrenamiento. Tenemos suerte de que con esta destacada actividad, los participantes practican un juego cooperativo en el que la combinación de estrategias, de conductas y de desarrollos les lleva a ganar a ambos, puesto que el objetivo principal es disfrutar física y románticamente del otro participante que, a la vez, es su propio entrenador. Así pues, siguiendo esta metáfora, podemos deducir que cuanta mas comunicación exista en el equipo entre participantes y entrenadores más divertido será el juego y más posibilidades de éxito tendrá la partida.

La idea que, como sexólogo, intento transmitir es que la comunicación sexual es imprescindible para la satisfacción de la pareja. La capacidad para poder transmitirle a nuestra pareja una crítica constructiva para mejorar o una alabanza para que recuerde lo que te gusta destacar está relacionada con la confianza que tenemos con esa persona. Si tenemos confianza para desnudarnos, tocarnos y amarnos… debemos tener confianza para que todo esto se haga bien y se mejore en la medida de lo posible para, todavía más, satisfacer plenamente nuestra sexualidad. Sabemos que la espontaneidad es importante en la práctica sexual por la sutil relación de la excitación con la sorpresa y quizá algunos piensen que al hablar se pierde ese grado de placer añadido, pero la intención de cumplir deseos y dejar esta espontaneidad para la manera de conseguirlos, hace aumentar todavía más esa excitación al añadir la esperanza y posibilidad de poder cumplirlos. Me refiero a que puede parecer raro, a los que no practican este tipo de aserciones antes, después o durante el sexo, comunicar nuestros deseos y rechazos pero las parejas con mejor salud sexual disfrutan ampliamente con una comunicación verbal (o no verbal pero acordada) que dirija a realizar las conductas sexuales que el otro desea y a evitar las que no desea. Hablar sinceramente sobre gustos sexuales ayuda a mejorar a los expertos y a dirigir a los no tanto a que lo sean: la comunicación se convierte en un manual de usuario que deberíamos poder consultar cada vez que practiquemos sexo.

hablandoAquí, la asertividad juega un papel importante ya que interviene en la posibilidad de rechazar actividades que no deseamos realizar siendo eficientes con nuestra manera de comunicar y haciendo evidente nuestro derecho a decidir en ellas sin ofender a nuestro compañero. También nos otorga la capacidad para que nuestra opinión sea escuchada en lo que queremos que suceda. Es un estilo comunicacional que deberíamos trabajar si tenemos dudas sobre la repercusión de nuestro mensaje por su dureza o por su debilidad, empezando por saber cual es mejor momento para hablar de cada cosa. Si no estamos seguros de que nuestro mensaje sea idóneo para expresarlo en cualquier situación de confianza, se recomienda siempre hablar de las críticas constructivas fuera de la cama (aislando al máximo la posibilidad de relacionar la mala práctica con una crítica asumida como bronca) y dar mensajes con tendencia optimista ya que es muy diferente decir: “no me gusta que me aprietes tan fuerte cuando me tocas” a “me gustaría que cuando me tocas lo hicieras de manera sensual, como si me acariciaras”. Por el otro lado, las peticiones de deseo o las muestras de orientación, son mas eficientes durante la práctica, ya que si se cumplen suponen un refuerzo de la conducta al hacer notable el placer que provocan justo después de haberlas hecho explícitas. Hay que añadir que, si ha sido una petición circunstancial por la excitación del momento o se necesita hacer puntualizaciones sobre la necesidad de limitarla a ciertas ocasiones, se recomienda hablarlo justo después de la práctica haciendo hincapié en lo positivo de la realización pero añadiendo los detalles necesarios para la mejora ya que el momento postcoital romperá la posibilidad de excesiva generalización del deseo demandado y así continuaremos manteniendo la espontaneidad de la que hablábamos al principio.

Por poner algunos ejemplos reales, existen personas que tienen preferencia por el sexo anal y hacen tentativas en lugar de hacer explícito su deseo y obtener una respuesta dicotómica que les permita focalizarse en disfrutar sea cual sea, en lugar de frustrarse por los intentos fallidos. Podríamos decir que la falta de comunicación ha deteriorado la manera en la que ha disfrutado del sexo. Hay otros que les gusta el sexo oral y cuya pareja no disfruta practicándolo y por tanto, no inicia nunca esta actividad, pero no se oponen a hacerlo si realmente consideran que ofrecen el óptimo placer a su pareja; quizá comiencen a hacer movimientos dirigidos a bajar la cabeza o fuercen la situación con posiciones extrañas que podrían evitar si se tiene una conversación previa sobre como, porqué y cuando está dispuesto cada uno de ellos a practicarlo. Y encontramos parejas sexuales que tienen muy claro que la comunicación es tan importante como la práctica y la aprovechan al máximo. Personalmente, a mi lo que me gusta…

Escrito por David Pérez Borge

David Pérez Borge

Psicólogo con formación cognitivo conductual.
Sexólogo y Terapeuta de pareja.
Terapeuta familiar sistémico.
Consulta en Barcelona, Sabadell y Santa Coloma.

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