¡A curiosear se ha dicho!

Hoy os descarga (1)queremos presentar un estudio que se realizó hace unas semanas por un equipo de investigadores de EEUU y publicado en la revista Neuron, de Cell Press. Dicho estudio trata sobre cómo la curiosidad puede afectar a nuestra aprendizaje optimizándolo y propiciando a adquirir nueva información sin sobre-esfuerzo y a desarrollar motivación intrínseca, a veces, ausente en nuestras vidas.

Nos ha parecido interesante poder explicaros este hallazgo pues creemos que puede tener mucha importancia a nivel educativo, tanto en el ámbito infantil, de primaria o en secundaria (donde la tasa de abandono es realmente preocupante). Tal vez una de las causas de este abandono sea la no-curiosidad y la falta de motivación que poseen los jóvenes de hoy en día causada por una falta de recursos o de sistema educativo que no inculque este aspecto tan importante para una enseñanza y aprendizaje significativos.

Saltándonos formalidades, vayamos directos; el estudio consistía la presentación de unas preguntas de cultura general a un grupo de personas y posteriormente, presentarles las respuestas. El estudio reveló tres hallazgos principales. En primer lugar, cuando la gente tenía mucha curiosidad por saber la respuesta a una pregunta, se les daba mejor aprender esa información.

La gente también era más capaz de retener la información aprendida durante un periodo de 24 horas posterior a la aparición de curiosidad. “La curiosidad puede poner al cerebro en un estado que le permite aprender y retener cualquier tipo de información“, explica Gruber, uno de los investigadores a cargo.

En segundo lugar, los investigadores descubrieron que cuando se estimula la curiosidad, hay una mayor actividad en el circuito cerebral relacionado con la recompensa. La motivación intrínseca involucra a las mismas áreas cerebrales que están implicadas en la motivación extrínseca.

En tercer lugar, el equipo descubrió que cuando la curiosidad motivaba el aprendizaje, había una mayor actividad en el hipocampo, (formación de nuevos recuerdos), así como un aumento de las interacciones entre el hipocampo y el circuito de recompensa.

La curiosidad involucra al sistema de recompensa, y las interacciones entre el sistema de recompensa y el hipocampo parecen poner al cerebro en un estado en el que tiene más probabilidades de aprender y retener información.

Como vemos, inducir a la curiosidad es de vital importancia para lograr un aprendizaje significativo y, tal vez, sea uno de los pocos recursos que permitan una motivación hacia el cumplimiento de objetivos que los jóvenes de hoy en día quieren alcanzar. Enseñar con recursos que involucren a la curiosidad, formar a los maestros para utilizar técnicas y herramientas que les permitan practicar éste aspecto, son aspectos que ojalá algún día se instalen en nuestra sociedad y comunidad educativa.

Podéis hallar más información sobre el estudio en: www.psiquiatría.com

Escrito por Vanessa Belmonte

Vanessa Belmonte

Psicóloga clínica.
Especialista en psicooncología, en tratamiento psicológico para el colon irritable y trastornos alimentarios.

Psicóloga de AACICAT.

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